Lejanos, increíbles e irrepetibles deberían parecernos relatos como el de Charles Dickens, que en 1938 con su obra Oliver Twist retrató una sociedad cruel con los niños y niñas  huérfanos; atrás deberían quedarse las historias sobre infantes vendidos para saldar deudas, de niños y niñas trabajando como esclavos en minas, circos, prostíbulos, etc. Lejos  como un pasado vergonzoso de la humanidad.

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) define el “trabajo infantil” como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico[1], algo acertado, no habrá que olvidar que también es una actividad económica –remunerada o no- y muchas veces un acto de supervivencia. Atrás queda la discusión sobre si éste flagelo es o no dañino, los gobiernos del mundo se dan golpes en el pecho y se vuelcan  a la firma de convenios en los que destacan la necesidad de erradicarle[2], mientras se llega al siglo XXI arrastrando, entre otras problemáticas, con 215 millones de niños trabajando (2008)[3], tratando de “meter un gol y erradicar el trabajo infantil”  y cumplir con el ‘’Plan de acción Mundial 2010’’[4].

Con la historia no sólo pervive el trabajo infantil, se diversifica; trata de niños, niñas y adolescentes para producción de pornografía, prostitución, distribución de drogas, reclutamientos para conflictos armados, comerciantes, aprendices, mineros, limosneros, pepenadores, niños y niñas en la industria de alfombras, de balones de fútbol, de juguetes, de zapatos, producciones agrícolas, etc.

En América Latina y el Caribe, con estimaciones realizadas por el IPEC (Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil) referidas a la cantidad de niños y niñas económicamente activos, se ha inferido, que en la Región el 17% de los niños y niñas entre 5 y 14 años están económicamente activos en diferentes sectores productivos[5]. En El Salvador el trabajo infantil está definido según la EHPM (Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples)  como “la población de entre 5 a 17 años de edad que realizan actividades económicas sin distingo de categoría ocupacional (asalariado, cuenta propia, trabajador familiar no remunerado, aprendiz u otra), indistintamente de que reciban o no remuneración monetaria o en especie, y se ocupen en forma esporádica o regular.

Tal parece que el consenso mundial no da frutos, aun ahora sucede que un niño desde sus cuatro años de edad  trabaje doce horas al día trenzando alfombras para pagar la deuda de su padre; tratase de  IqbalMasih niño que a sus diez años logra escapar con ayuda del Frente de Liberación del Trabajo Forzado y -desde entonces- se convirtió en un activo luchador contra el trabajo cautivo, asesinado -por su lucha- en abril de 1995, cuando tenía 12 años; siendo acusada del brutal crimen la mafia de las alfombras[6].

Pero ¿a quién culpar de los millones de infantes restantes flagelados por el trabajo?, es evidente que bajo el sistema capitalista la fuerza propulsora de la economía es la lógica de la acumulación de capital[7],de aumentar beneficios y minimizar costos, para lo que se recurre entre otras cosas a la flexibilización de los mercados laborales, la fragmentación de procesos productivos, donde los estados nacionales “reducen la capacidad protectora de los gobiernos frente al bienestar de sus ciudadanos”[8] y corren coqueteando en el intento de ser elegidos por las multinacionales.

En El Salvador para 1999 la industria maquilera  había creado 50,000 puestos de trabajo, las exportaciones (maquila) habían crecido 309.82% respecto de 1994 mientras las salarios disminuyeron[9], y en 2001 ante la dolarización –y como condición de ésta los aumentos en la productividad laboral- el BID crítico la rigidez laboral existente en el país, lo que aumentaba el riesgo ante shocks externos[10]. Es pues claro el objetivo de  abaratamiento de la mano de obra, a tal grado que no se alcancen a cubrir las necesidades básicas del obrero y su familia, los niños y niñas son arrojados a trabajar por las condiciones estructurales.

Por ejemplo, en El Salvador en 2009 el 64% de infantes trabajadores, trabajaban sin remuneración en establecimientos familiares, el 50% trabajaba en labores agropecuarias, y el mas del 60% de los niños y niñas que desertaron de la escuela fue por falta de recursos económicos[11].

La Canasta Básica Alimentaria, ha aumentado por encima del 40% -en la urbana y en la rural- algo superior a los aumentos salariales a diez años de la dolarización[12], ¡el último fue de 8%!,  es claro el sesgo empresarial que sobrevive a convenios ratificados, a las constituciones de los países, a las legislaciones y regulaciones que buscan erradicar y normar el trabajo infantil.

Ha habido reducciones en las cifras de trabajo infantil, la OIT en 2008 estimo una reducción del 3% a nivel mundial, en El Salvador para 2010 datos oficiales indican una reducción del 6.3%, y la expectativa de eliminar todas las formas de trabajo infantil para el 2020[13], con certeza o no, la estructura económica, sigue intacta y el trabajo infantil obedece y se vuelve imprescindible en la disminución de costos:

Cuanto menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir, cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la proporción en que el trabajo de los hombres es suplantado por el de las mujeres y los niños… las diferencias de edad y sexo pierden toda significación social. No hay más que instrumentos de trabajo, cuyo costo varía según la edad y el sexo[14].

Por: Héctor Ezequiel Méndez.


[1] OIT. ¿Qué se entiende por trabajo infantil? En http://www.ilo.org.

[2] Sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138) Edad mínima especificada: 14 años 01/23/1996. Sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182)

[3] OIT,  IPEC, en http://www.ilo.org/ipec/lang–es/index.htm

[4] Programa estratégico y un plan de acción para la OIT y, en particular, para el IPEC, que se aplicará durante los próximos años hacia el logro de su objetivo la eliminación de las peores formas de trabajo infantil para 2016.

[5] IPEC. Estadísticas sobre trabajo infantil y adolescente, en http://white.oit.org.pe/ipec/pagina.php?seccion=44

[6] Ver IqbalMasih, testimonio de lucha por la Justicia, en http://www.solidaridad.net/iqbal/index.php

[7] Arias, Salvador. Atlas de la pobreza y opulencia en El Salvador, 2010. Primera edición, pág. 20.

[8] Boscan, Francisco “Globalización y trabajo infantil”, Universidad del Zulia, Venezuela en http://white.oit.org.pe/ipec/alcencuentros/interior.php?notCodigo=574

[9] Capitalismo y trabajo infantil, en :   http://www.sinistra.net/lib/upt/izqcom/gatu/gatufdaces.html

[10] Glower, Carlos. La economía política de la dolarización en El Salvador; FUNDE (2009), pag.17.

[11] EHPM, 2009.

[12] Arias, Salvador y Jorge Sol. El Salvador:Estrategia para el reestablecimiento del colon y la introducción de un modelo alternativo al neoliberalismo, en: http://jsalvadorarias.wordpress.com/2011/05/16/el-salvadorestrategia-para-el-reestablecimiento-del-colon-y-la-introduccion-de-un-modelo-alternativo-al-neoliberalismo/

[13]Se reduce trabajo infantil. Nota en: http://www.mtps.gob.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=676:encuestas-de-hogares-revela-reduccion-del-trabajo-infantil&catid=1:noticias-ciudadano&Itemid=77

[14]   Marx, Karl y Friederich Engels. Manifiesto del Partido Comunista. Teoría para la acción. Edición digital Pág.20.