La crisis capitalista, que no es más que una manifestación de la insostenibilidad del régimen burgués de producción;  ha puesto nuevamente en evidencia el hecho de que en este sistema son los Multimillonarios, ricos y Banqueros (que al fin y al cabo son la misma cosa) quienes realmente gobiernan el mundo. Varios indicadores muestran tal realidad. La forma en la que los capitalistas intentan escapar de la crisis no nos permite sacar otra concusión.

El hecho es que, hasta ahora, quienes han cargado con los inconvenientes producidos por la forma de funcionar del capitalismo, han sido la inmensa mayoría de la población; concretamente los trabajadores.

Las cifras que nos llegan del llamado “mundo desarrollado” bastan para ponernos la piel fría.

En Italia el instituto de estadísticas ISTAT en su más reciente informe ha señalado que 11 millones de italianos, lo que equivale al 15,6% de las familias residentes en el país, viven en condiciones de pobreza, el informe también señala que poco más de 2 millones de jóvenes italianos, lo que representa el 22,1% del total de personas entre los 15 y los 29 años, ni estudian ni trabajan. La mayoría de estos jóvenes son mujeres (24,9% del total) hombres (19,3%) y están concentrados en el sur del país: las regiones de Campania, Calabria y Sicilia, en efecto, registran datos superiores al 30% del total.[1]

Por su parte el Reino Unido registra en estos momentos la tasa de desempleo más alta de los últimos 17 años siendo ya 2,68 millones de desempleados en ese país. La cifra más alta desde enero de 1996, según la Oficina Nacional de Estadística (ONS). De acuerdo con el organismo, el número de jóvenes sin trabajo aumentó en 52.000, para una cifra total de 1,04 millones. La situación no es muy alentadora en ese país para los próximos años ya que muchos bancos y empresas anunciaron despidos masivos, lo mismo acontece para el sector público donde los recortes presupuestarios anticipan más despidos.[2] A pesar de estar  viviendo los ingleses tiempos de penurias, el mismo día que se anunciaban nuevos recortes en educación, se difundía la noticia de que el gobierno decidía la compra de un lujoso yate con fondos públicos valorado en más de 70 millones de dólares como regalo para la reina en las celebraciones de sus 60 años de reinado!.[3] El gobierno Inglés toma por estúpidos a sus ciudadanos, gastando millones en la realeza: una verdadera antigüedad inservible; recuerdo de los más oscuros tiempos medievales.

España que ha sido una de las naciones que más ha recibido el impacto de la crisis, revela niveles de pobreza verdaderamente desconcertantes. Ahí Uno de cada cuatro españoles, el 25,5%, se encontraba en riesgo de pobreza en 2010, los últimos datos registrados hasta la fecha.[4] Datos que ahora mismo podrían ser mucho mayores.

En medio de la tormenta, surgen intentos desesperados de presentarnos panoramas falsamente alentadores para el mundo capitalista. Alemania se nos ha presentado como inmune a los embates de la crisis, tanto así que se ha hablado de un “milagro alemán”. Sin embargo, al examinar en qué consiste semejante milagro, nos encontramos con hechos sorprendentes. El gobierno de Alemania se jacta de poseer bajos índices de desempleo pero lo que no dicen es que tras esos índices bajos se esconde un descenso de la calidad de vida de los trabajadores, y un incremento de las tasas de explotación. Sueldos de dos euros la hora para fregar platos y limpiar suelos, agencias de empleo que demandan personal al que pagan menos de 60 céntimos la hora, siete millones de empleados con minijobs es lo que revela la situación alemana. Las reformas laborales de principios de la década pasada han contribuido a crear puestos de trabajo, pero también han fomentado la existencia de trabajos temporales y mal pagados, incrementando la desigualdad salarial. Los datos de la oficina de empleo germana muestran cómo el grupo de empleados con salarios más bajos creció tres veces más rápido que el resto entre 2005 y 2010. En Alemania no existe un salario mínimo a nivel nacional, por eso los sueldos pueden ser incluso inferiores a un euro la hora. A partir de 2005, el desempleo comenzó a caer, pero, desde entonces, han crecido especialmente los empleos temporales y de baja remuneración como consecuencia de la desregulación y la promoción de empleos flexibles y con sueldos de 400 euros, los llamados minijobs; una opción de trabajo a tiempo parcial que puede resultar atractiva para muchos parados. Los datos muestran que uno de cada cinco empleos en Alemania es hoy un minijob: sueldos máximos de 400 euros al mes libres de impuestos. Para casi siete millones de trabajadores este es su principal empleo.[5] Alemania ha logrado controlar el aumento del desempleo, pero las condiciones de los trabajadores no ha hecho sino empeorar, ¿se puede hablar entonces de un milagro?.

Hablando de milagros; el departamento de empleo de los Estados Unidos lanzó recientemente un informe en el que manifestaba una reducción del desempleo hasta el 8,3%, el nivel más bajo en 3 años. Sin embargo, dichas cifras son sencillamente falsas. El hecho es que la tasa de paro se basa en los datos obtenidos de las personas que solicitan empleo y en efecto, hay menos personas solicitando un empleo hoy en día, pero no porque ya posean uno, sino porque simplemente han abandonado las esperanzas de poder encontrarlo y se han terminado dando por vencido. La realidad es que alrededor de 88 millones de estadounidenses en edad para trabajar no tiene empleo ni tampoco está buscándolo, lo que significa que no computan a efectos de fuerza laboral. En enero de 2011, este grupo estaba compuesto por 85 millones de personas.[6]

Esto es lo que hay en dichos países en cuanto a pobreza y desempleo. Pero ¿qué hay de aquellos que si tienen trabajo?, a estos se les castiga con igual dureza: las medidas para salir del atasco capitalista van dedicadas a ellos, empeorando sus condiciones de esclavitud. En Portugal las últimas medidas han sido despiadadas y se habla de reducción de los días de vacaciones, y eliminación de los pagos de horas extras, así como del abaratamiento del despido de trabajadores.[7] En Grecia donde se ha aprobado el último paquetazo neoliberal, se han acordado despidos de al menos 15,000 empleados públicos, y reducciones drásticas de salarios, incluido el salario mínimo; entre otras medidas. Todo con el fin de recibir un nuevo préstamo de la “troika” UE, FMI, BCE. En los últimos días, varias fuentes habían hablado de la posibilidad de que parte de este nuevo préstamo se destine a recapitalizar a los bancos. Es decir, se aprieta el cinturón a los trabajadores para premiar a los “banqueros” por haberlos metido en tan difícil situación.[8]