La crisis actual que sacude a todo el orbe capitalista se manifiesta con todo su peso en nuestro país. Una serie de medidas que están siendo impulsadas hoy en día nos muestran los síntomas de una debacle social que está teniendo lugar en este mismo momento. Las políticas impulsadas en nuestro país son solo la expresión de la crisis que vive el imperialismo norteamericano que intenta junto a la burguesía salvadoreña mantenerse en pie junto a su régimen.

La economía salvadoreña no atraviesa por un buen momento, el déficit comercial en nuestro país se incrementó en el último año en un 33% según las cifras del BCR[1]. Dicho incremento nos muestra la debilidad que atraviesa la economía salvadoreña, producto de las medidas neoliberales impulsadas por los últimos gobiernos (Privatizaciones, reducción de impuestos a los grandes empresarios, dolarización, TLC’s, etc, etc, y toda una página de etc.). Paradójicamente, para reparar esta situación se nos presentan las mismas recetas que nos han llevado a este estado.

La concesión del puerto de la unión a una multinacional extranjera es ya un hecho en nuestro país. Así se ha anunciado días atrás. Los medios burgueses como la Prensa Gráfica han saltado de alegría frente a semejante suceso. El argumento de dichos medios es que el Estado salvadoreño no tiene la capacidad de administrar dicho puerto. Olvidan, sin embargo, que si el Estado no tiene la fuerza para administrarlo, ello se debe ante todo, a que los gobiernos pasados del partido ARENA se dedicaron a debilitarlo. Y con tremenda astucia estos “pensadores” de derecha nos muestran como solución: seguirlo debilitando![2] Sin importar los millones en deuda que se adquirieron para poder construir dicha obra, solo para entregársela en bandeja de plata a una transnacional que sin duda aprovechará de buena gana, tan bondadoso regalo. Este hecho se concreta en el marco de un plan futuro de privatizaciones con la excusa de “asocios públicos-privados para el crecimiento”. Tal parece que la estrategia es acostumbrarnos para evitar cualquier resistencia a los futuros planes de privatización.

Pero todas estas medidas que tan sutilmente se están llevando a cabo, en realidad se han decidido fuera de nuestro país: han sido tomadas en los EE.UU. y eso debido a que a ese país no le parece ir en extremo mejor que a nosotros. Al borde del colapso, el gigante imperialista necesita realizar sacrificios sangrientos a los seres del infierno, para poder comprar su salvación (y nosotros hemos sido los felices elegidos para ese sacrificio). No es casualidad que el proceso de militarización que se vive en nuestro país se esté llevando a cabo en toda la región. Dicho proceso con la excusa de un combate a la delincuencia, resulta ser parte de una estrategia de los imperialistas para mejorar el control que tienen en la región. Los medios de comunicación de derecha se han encargado de crear una imagen según la cual, la delincuencia se combate con militarización. Los hechos muestran todo lo contrario. Desde que los militares tomaron en sus manos el control de la seguridad pública, la delincuencia no ha dejado de incrementarse. En sus 3 primeros meses al frente de la seguridad Munguía Payés ha enfrentado un alza en los asesinatos del 19.5%[3] Por otro lado, combatir los crímenes no es preocupación para los grupos de poder de El Salvador. Pues ellos son los verdaderos criminales, quienes controlan las bandas de narcotráfico y para quienes la delincuencia no es sino un negocio más. Y el que el principal partido de la burguesía, el partido ARENA esté involucrado en crímenes como el de Facundo Cabral no es más que otra prueba de ello[4].