La acumulación originaria de capital.

ALGUNOS TÉRMINOS PARA COMPRENDER LA GÉNESIS DE LA SOCIEDAD BURGUESA.

“Hemos visto cómo se convierte el dinero en capital, cómo sale de éste la plusvalía y de la plusvalía más capital. Sin embargo, la acumulación de capital presupone la plusvalía; la plusvalía, la producción capitalista, y ésta, la existencia en manos de los productores de mercancías de grandes masas de capital y fuerza de trabajo”.[1]

-Marx, Karl. El Capital.

  • Conversión del dinero en capital.

Para transformar el dinero en capital, no basta con la producción de valores y la circulación de mercancías. Antes, debe enfrentarse, de una parte, el poseedor  de valores o de dinero y, de otra, el poseedor de la sustancia creadora de valor; de un lado el poseedor de medios de producción y de vida, y de otro el hombre sin más patrimonio que su fuerza de trabajo, tratando el uno con el otro como comprador y vendedor.

Por tanto el proceso capitalista de producción, no produce solamente mercancías, no produce solamente plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen del capital, de una parte al capitalista y de otra al obrero asalariado[2].

El capítulo III del Capital de Marx; nos recuerda que para convertir el dinero en capital, el poseedor del dinero tiene que encontrarse en el mercado entre las mercancías, con el obrero libre; libre en doble sentido, de una parte  ha de poder disponer libremente de su fuerza de trabajo como  de su propia mercancía, y de otra parte no ha de disponer de otra mercancía mas que ofrecer en venta[3].

  • La plusvalía engendra nuevo capital.

Como los capitalistas reconocen que no pueden aumentar extensiva o intensivamente la explotación de los obreros que ya trabajan, es forzoso incorporar a la producción fuerzas de trabajo adicionales, surge la necesidad de reproducir a la clase obrera, como una clase supeditada al salario, y al incorporar las fuerzas de trabajo supletorias de la clase obrera a los medios de producción existentes y adicionales, con esto se está operando la conversión de la plusvalía en capital. Es decir volver la acumulación de capital un en una reproducción progresiva del capital[4]. Porque, ¿qué es el capital? Plusvalía capitalizada.

  • La acumulación de capital presupone la plusvalía.

La inversión de la plusvalía como capital o la reversión a capital de la plusvalía, no es más que la acumulación de capital.[5]

Para acumular es forzoso convertir en capital una parte del trabajo excedente; si, dado que  la plusvalía sólo es susceptible de transformarse en capital, porque el producto excedente  -cuyo valor representa aquella- encierra ya los elementos materiales de un nuevo capital, ósea la plusvalía deberá invertirse en crear medios de producción y de vida adicionales, rebasando la cantidad necesaria para reponer el capital desembolsado[6].

La acumulación de capital puede variar según la distribución de la plusvalía en capital y renta; por tanto la acumulación de capital supone un aumento del proletariado[7].

El capital consiste en un primer momento en convertir una suma de dinero en medios de producción y fuerza de trabajo [en el mercado], luego los medios de producción se convierten en mercancías cuyo valor excede el valor de sus partes integrantes; el capital primitivamente desembolsado más una cierta plusvalía; mercancías que han de ser vendidas realizando su valor en dinero, para convertir este dinero en nuevo capital, sucesivamente sin interrupción[8].

  • La plusvalía presupone la supeditación del trabajador y la supeditación del trabajador presupone la producción capitalista.

Recordemos que para la producción de plusvalía absoluta basta con la supeditación formal del trabajo al capital, es decir que el artesano, trabajadores independientes ahora trabajen como obreros asalariados bajo el control de un capitalista.

A medida que el régimen capitalista de producción se adueña de la rama completa de producción y de todas las restantes, se sustituye la supeditación formal del trabajo al capital, por la supeditación real del obrero al capitalista con la producción de plusvalía relativa, [ésta supone un régimen de producción específicamente capitalista].[9]  Supeditación real que se da cuando el proletariado está completamente despojado de sus propiedades y hecho “libre” de  propiedad y de elegir para quién trabajar.

No es libre de dejar de trabajar, pues su supeditación (sometimiento es real, en todo el sentido de la expresión); le obliga a vender su fuerza de trabajo todos los días de su vida útil, para poder sobrevivir. Esto se da porque todas las industrias, sectores y esferas de producción (es decir toda la producción) son acaparadas por los capitalistas, de modo que ya nadie puede valerse por sí mismo, sólo puede sobrevivir siendo asalariado produciendo para un capitalista.

  • La producción capitalista presupone la existencia en manos de los productores grandes masas  de capital y fuerza de trabajo.

La ley del cambio de mercancías, en la que el capitalista compra la fuerza de trabajo del obrero, incluso por su valor real, en estas condiciones, la ley de apropiación o ley de propiedad privada, ley que descansa en la producción y circulación de mercancías, se trueca, por su misma dialéctica interna e inexorable, en lo contrario de lo que es. El cambio de equivalente que parecía ser la operación originaria, se tergiversa de tal modo que el cambio sólo es aparente, puesto que de un lado la parte del capital que se cambia por la fuerza de trabajo no es más que una parte del producto del trabajo ajeno apropiado sin equivalente, y, de otro lado su productor el obrero no se limita a reponerlo, sino que tiene que reponerlo con un superávit.[10]

Mortalizando a Marx; la producción capitalista es aquella que esta dirigida por un capitalista y que es propiedad de un capitalista.

La producción entonces es propiedad del capitalista, porque él compró en el mercado, los insumos, las materias primas y auxiliares, la maquinaria, las instalaciones, etc., y la fuerza de trabajo (mano de obra) necesarias para generar la producción. Y dicha producción lleva un solo fin, maximizar ganancias; cosa que sólo puede suceder en la medida en que se genere la mayor  plusvalía (trabajo excedente que se apropia el capitalista) posible. Y la única mercancía fuente de plusvalía es la fuerza de trabajo humana. Por eso es necesario que para la producción sea capitalista, haya concentración en pocas manos grandes cantidades de capital y fuerza de trabajo.

  • La concentración en pocas manos grandes masas de capital y fuerza de trabajo presupone una acumulación originaria.

Situándonos hasta aquí, es evidente que el capitalista entro  en posesión del dinero, por virtud de una cierta acumulación originaria, independiente de la apropiación de trabajo ajeno no retribuido, pudiendo gracias a ello acudir al mercado como comprador de la fuerza de trabajo[11] por primera vez.

Es decir  este proceso que parece moverse dentro de un círculo vicioso, del que –efectivamente- sólo podemos salir  dando por supuesta una acumulación originaria , acumulación que es el punto  de partida  del régimen capitalista de producción.[12].

De la época feudal donde abundaban los productores independientes y la mayoría de la población tenia acceso a tierras herramientas y podían producir sus alimentos sus manufacturas, se debió dar lugar a una sociedad dónde la producción de todo, o casi todo fuera derecho exclusivo de la clase capitalista.

Si para que una clase ostente la condición de ser dueña de todo producido, es necesario que dicha clase tenga una gran cantidad de capital, (dinero-mercancías- maquinaria y empleados) acumulada. ¿Cómo puede esa clase acumular tanto capital?

Sencillo, expropiando bajo cualquier método las posesiones de la población, imposibilitándolos de que puedan producir para sí mismos, y al mismo tiempo que los expropia les crea la necesidad de que trabajen para ellos, produciendo mercancías que serán propiedad del que los contrató.

Ante la acumulación de capital, vía expropiación en un frente aumenta la demanda de trabajo (de los expropiadores), y del otro la oferta de obreros que al dejarlos “libres” o “disponibles” de toda propiedad[13].

El proceso que engendra al capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación (separación) entre el obrero y la propiedad sobre las condiciones de su trabajo, proceso que de una parte convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras de otra parte convierte a los productores directos en obreros asalariados. La acumulación originaria es el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción[14].

La Acumulación originaria en El Salvador.

  • Independencia.

Qué, puede esperarle a una nación como El Salvador que se forma en un pequeño territorio con 250000 habitantes y una clase profesional de 4 abogados, 4 médicos, 12 cirujanos y 7 boticarios, totalmente vinculado a la producción de añil.[15]

Los “próceres” que declararon la independencia eran grandes terratenientes, ligados a los intereses añileros, a los cuales les resultaba una verdadera necesidad económica (industrial y comercial) la independencia siempre y cuando quedara incólume el sistema clasista de explotación[16].

LA INEPENDENCIA NO VINO DEL PUEBLO: “…Que siendo la independencia del Gobierno Español la voluntad general del pueblo de Guatemala y sin prejuicio de lo que se determine sobre ella en el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la proclamase de hecho el mismo pueblo”.[17]

Los grandes productores de añil  jugaron el papel más importante, pues querían tener la independencia económica de los comerciantes guatemaltecos. El primer grito de Independencia tuvo lugar en San Salvador y la participación de los salvadoreños en tal proceso político y “no lucha” fue muy importante, ante los conservadores guatemaltecos que no querían la independencia[18], porque se beneficiaban de la disposición que tenían sobre las rutas de comercio aprovechándose y ganando más que los mismos productores que eran salvadoreños.

La independencia fue un asunto privado, la “declaración de real de independencia política en 1821 causo muy poco impacto inmediato en la tierra de El Salvador, y el documento de la declaración que había redactado una pequeña minoría era a la vez incomprensible e irrelevante para la mayoría de los habitantes.

En el momento de la independencia había en el país como 400 haciendas de una medida de 1,000 acres,  en la tercera parte del territorio nacional, no hubo cambios con la independencia porque la oligarquía de plantadores y comerciantes  dirigía el uso de los recursos nacionales para sus propios fines[19].

  • Expropiación.

La propiedad desde el punto de vista capitalista se convierte en el derecho de apropiarse trabajo ajeno no retribuido[20]. -Es decir derecho de apropiarse sin equivalente del trabajo de otro-.

Las condiciones de libre comercio que siguieron a la independencia política, la producción de añil se encontró aún más a merced de las oscilaciones del mercado mundial, al mismo tiempo que aumentaba la competencia del añil asiático aunado a que los productos químicos mostraron su valor como sustitutos baratos y seguros de los colorantes naturales, el añil se convirtió en un producto invendible[21].

Rafael Menjívar nos dice que el año 1864  es relacionado con la expansión del café en su camino para convertirse en el eje de la matriz agroexportadora, a partir de tal momento es posible detectar la descomposición de una estructura económica determinada por la producción añilera.

1864 se comienza el desmontaje de la estructura económica en base al añil, la expropiación de la tierra al trabajador directo hasta convertirle en trabajador “libre”, integrante del ejercito de reserva más amplio y flexible de toda Centroamérica[22].

Desmontar las formas precapitalistas, tenía como obstáculo el 40% del territorio nacional que eran tierras ejidales y comunales[23]. Tierras que dentro del proceso de acumulación originaria formarían parte del capital constante (c) y de las que serían separados los productores directos para integrar el mercado de trabajo[24].

Precisamente la posesión que los campesinos y los pueblos originarios tenían sobre los ejidos y tierras comunales era el principal obstáculo para que la clase dominante de “añileros” se volviera capitalista, pues para convertirse en grandes cafetaleros necesitaban tener la tierra en sus manos y no en la de la población.

En 1847 se emitió un decreto que fomentaba el cultivo del café exonerando de impuestos y otorgando árboles; para 1870 el Estado había vendido la mayoría de terrenos baldíos, y se derogó la ley que normaba la creación de ejidos nuevos[25].

Todo cambio ofrece resistencia, y cuando los indígenas mayoritariamente de Izalco se percataron que atentaban contra sus derechos con la venta de un terreno ejidal en Marzo de 1875 varios pobladores y sacerdotes unieron sus fuerzas en San Miguel entre 3 o 4000 sublevados robaron quemaron y devastaron, el gobernador militar de San Miguel fue castrado y asesinado, pero su lucha no tenía esperanza, ni la Iglesia ni las comunidades indígenas estaban en capacidad de pelear contra una élite deseosa de incrementar su riqueza y fe inquebrantable en el mercado libre[26].

Sobre ejidos y tierras comunales “… su existencia contraria los principios económicos y sociales que la República ha adoptad.”; al mismo tiempo que la élite se apropiaba de las tierras, se liberaba mano de obra para trabajar en las fincas de café, fue tanto el impacto que destacados autores difieren en cuanto si se afectó el 25% o 40% del territorio nacional con éstos decretos, sin duda algo significante[27].

En 1880 el Gobierno salvadoreño señalo la imperiosa necesidad de convertir las tierras en propiedad privada: “Considerando que la división de los terrenos –ejidales y comunales-impiden el desarrollo del capitalismo, y la agricultura de subsistencia, entorpece la circulación de la riqueza…:” dando paso a los decretos de 1881 “ley de extinción de comunidades” y 1882 “Ley de extinción de Ejidos” [28]

Primero en 1881 se emitió el decreto de extinción de comunidades, la aplicación de ésta ley vino a fundirse con la Ley de extinción de ejidos, emitida en Mazo de 1882, era evidente la necesidad de tierra que se integre al capital de la actividad cafetalera y la necesidad de una mano de obra “libre”.

La característica principal que toda acumulación originaria de capital, ha tenido es que mientras expropia o mientras acumula capital expropiando libera la mano de obra que reproducirá el capital expropiado, dando vida y reproduciendo al modo de producción capitalista.

Entre un 50 y 60% de la población estaba ocupada en ejidos y tierras comunales, a menos de un mes de haber decretado la privatización de tierras, se decretó  la “ley de jornaleros y creación de jueces de agricultura” ley contra la vagancia, para controlar la mano de obra, condiciones represivas para que a la elite cafetalera  no le faltase la mano de obra que requería[29].

Luego de la expropiación legal, porque fue bajo decretos legislativos y figuras legales; que la clase dominante “privatizo” la tierra; y con argumentos liberales, propios de la época; vino la ola de represión, contra las personas expropiadas. También hecha sistemáticamente mediante leyes: contra la vagancia y de jornaleros; se creó el código de agricultura, jueces agrarios, etc., que obligaban a los campesinos expropiados a trabajar en las fincas de café, se crearon cuerpos represivos como la policía de Hacienda y se impulsaron medidas tendientes a privilegiar la naciente elite cafetalera.

La necesidad de leyes y cuerpos represivos también se vuelven importantes en la acumulación originaria pues la supeditación formal primero y la real inmediata; sólo se logra y se perpetua baja la fuerza.

Porque ¿qué es el derecho?   “… Vuestro derecho no es más que la voluntad de vuestra clase erigida en ley; voluntad cuyo contenido está determinado por las condiciones materiales de existencia de vuestra clase”[30]

La acumulación originaria atrajo al país a toda una gama de extranjeros con dinero para poder invertir en el cultivo de café; desde nuestra independencia política fueron los descendientes de los españoles, quienes secuestraron el gobierno; así lo señala un estudio de Eduardo Colindres, que analizó para 1972 el 21% de las propiedades de tierra de mil hectáreas eran propiedad de descendientes de inmigrantes.[31]

Se pueden mencionar nombres de extranjeros con dinero que formar parte de la élite gobernante y cafetalera como Robert Parker, comerciante inglés que desde 1826 influía sobre el gobierno como consultor; de Maurice Duke; súbdito británico nacido en Jamaica que vino en 1864, fue nombrado cónsul de Estados Unidos; se hizo de acciones de los muelles de Acajutla y La Libertad, su hijo Rodolfo fue uno de los fundadores del Banco Agrícola Comercial y su hija se casó con un Girola; la familia Álvarez que vinieron de Colombia (venir a El Salvador fue lo mejor que les pudo pasar pues ya estaban en el negocio del café); el judío sefardí Herbert de Sola nacido en Cuaracao vino en 1885, etc.,  personas con dinero que vinieron ha convertirse en propietarios y dirigentes de un país cuyo pueblo expropiado y explotado nunca tuvo (y no tiene) el poder de auto determinarse.

A finales del siglo XIX, tras la acumulación originaria; los que concentraron la producción de café para exportación era una élite pequeña: mayormente blanca, de los blancos los descendientes de los españoles eran el 8% y constituían “la clase exclusiva que ostentaba cargos públicos y promulgaba leyes”[32]

El nuevo siglo arrancó bajo el signo del café…, después de la crisis de 1898, no quedaban dudas: ellos se habían instalado de manera permanente, sus interese se convirtieron en la ley[33].   Pero el pecado original llega a todas partes. Al desarrollarse el régimen capitalista de producción, al desarrollarse la acumulación y la riqueza…[34]

Lo importante de conocer la historia es identificar quiénes y cómo nos predestinan a ser sólo los designados de la historia para reproducir el capital a costa de nuestras vidas.

Por Héctor Ezequiel Méndez.


[1]Marx, Karl. El Capital. Tomo I. FCE. Pág. 607.

[2]Ibíd. Pág. 487.

[3] Ibíd. Pág. 122.

[4] Ibíd. Pág. 490.

[5] Ibíd. Pág. 488.

[6] Ibíd. Pág. 489.

[7] Ibíd. Pág. 518.

[8] Ibíd. Pág. 474.

[9] Ibíd. Pág. 427.

[10] Ibíd. Pág. 492.

[11] Ibíd. Pág. 478.

[12] Ibíd. Pág.607.

[13] Ibíd. Pág. 542.

[14] Ibíd. Pág.608.

[15]Lindo-Fuentes, Héctor. La economía de El Salvador en el s. XIX. CONCULTURA (2006). Pág.9

[16]Dalton Roque. El Salvador (Monografía). Editorial universitaria (2004). Pág.41.

[17] Fragmento del acta de independencia, ver en: Dalton, Roque.(Monografía). Óp. cit. pp.47.

[18].Colindres, Eduardo. Fundamentos económicos de la burguesía Salvadoreña. UCA EDITORES (1977). Pág.24.

[19]Ibíd. Pág. 24.

[20] Marx, Karl. Óp. cit. pág.492.

[21]Browling, David. El Salvador, la tierra y el hombre. 4ta. Edición CONCULTURA (2006). Pág. 262.

[22] Menjívar Larín, Rafael. Acumulación originaria y desarrollo del capitalismo en El Salvador. Editorial Abril uno (2005). Pág.63.

[23]Ejido: tierras que se asignaban a las municipalidades. Tierra comunal: las que reservaban para las comunidades indígenas.  La naturaleza del asentamiento español y la reorganización agrícola y social estimulaba la aplicación fortuita e intercambiable de ambos términos.

[24] Menjívar, Rafael. Óp. cit. Pág.75.

[25]Lindo-Fuentes, Héctor. Óp. Cit. Pág.155.

[26] Ibíd. Pág. 226-227.

[27] Ver pie de página 79, de Menjívar Larín, Rafael.Óp. Cit. Pág.75.

[28] Menjívar, Rafael. Óp. cit. Pág.79-80.

[29] Ibíd. Pág.119.

[30]Marx, Karl. Manifiesto del partido comunista. ED. Pág.21.

[31]Lindo-Fuentes, Héctor. Óp. Cit. Pág.296.

[32]Ibíd. Pág.255.

[33] Ibíd. Pág. 257.

[34]Marx, Karl. El Capital. Op. Cit. Pág. 500.

Trabajo Infantil un flagelo estructural.

Lejanos, increíbles e irrepetibles deberían parecernos relatos como el de Charles Dickens, que en 1938 con su obra Oliver Twist retrató una sociedad cruel con los niños y niñas  huérfanos; atrás deberían quedarse las historias sobre infantes vendidos para saldar deudas, de niños y niñas trabajando como esclavos en minas, circos, prostíbulos, etc. Lejos  como un pasado vergonzoso de la humanidad.

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) define el “trabajo infantil” como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico[1], algo acertado, no habrá que olvidar que también es una actividad económica –remunerada o no- y muchas veces un acto de supervivencia. Atrás queda la discusión sobre si éste flagelo es o no dañino, los gobiernos del mundo se dan golpes en el pecho y se vuelcan  a la firma de convenios en los que destacan la necesidad de erradicarle[2], mientras se llega al siglo XXI arrastrando, entre otras problemáticas, con 215 millones de niños trabajando (2008)[3], tratando de “meter un gol y erradicar el trabajo infantil”  y cumplir con el ‘’Plan de acción Mundial 2010’’[4].

Con la historia no sólo pervive el trabajo infantil, se diversifica; trata de niños, niñas y adolescentes para producción de pornografía, prostitución, distribución de drogas, reclutamientos para conflictos armados, comerciantes, aprendices, mineros, limosneros, pepenadores, niños y niñas en la industria de alfombras, de balones de fútbol, de juguetes, de zapatos, producciones agrícolas, etc.

En América Latina y el Caribe, con estimaciones realizadas por el IPEC (Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil) referidas a la cantidad de niños y niñas económicamente activos, se ha inferido, que en la Región el 17% de los niños y niñas entre 5 y 14 años están económicamente activos en diferentes sectores productivos[5]. En El Salvador el trabajo infantil está definido según la EHPM (Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples)  como “la población de entre 5 a 17 años de edad que realizan actividades económicas sin distingo de categoría ocupacional (asalariado, cuenta propia, trabajador familiar no remunerado, aprendiz u otra), indistintamente de que reciban o no remuneración monetaria o en especie, y se ocupen en forma esporádica o regular.

Tal parece que el consenso mundial no da frutos, aun ahora sucede que un niño desde sus cuatro años de edad  trabaje doce horas al día trenzando alfombras para pagar la deuda de su padre; tratase de  IqbalMasih niño que a sus diez años logra escapar con ayuda del Frente de Liberación del Trabajo Forzado y -desde entonces- se convirtió en un activo luchador contra el trabajo cautivo, asesinado -por su lucha- en abril de 1995, cuando tenía 12 años; siendo acusada del brutal crimen la mafia de las alfombras[6].

Pero ¿a quién culpar de los millones de infantes restantes flagelados por el trabajo?, es evidente que bajo el sistema capitalista la fuerza propulsora de la economía es la lógica de la acumulación de capital[7],de aumentar beneficios y minimizar costos, para lo que se recurre entre otras cosas a la flexibilización de los mercados laborales, la fragmentación de procesos productivos, donde los estados nacionales “reducen la capacidad protectora de los gobiernos frente al bienestar de sus ciudadanos”[8] y corren coqueteando en el intento de ser elegidos por las multinacionales.

En El Salvador para 1999 la industria maquilera  había creado 50,000 puestos de trabajo, las exportaciones (maquila) habían crecido 309.82% respecto de 1994 mientras las salarios disminuyeron[9], y en 2001 ante la dolarización –y como condición de ésta los aumentos en la productividad laboral- el BID crítico la rigidez laboral existente en el país, lo que aumentaba el riesgo ante shocks externos[10]. Es pues claro el objetivo de  abaratamiento de la mano de obra, a tal grado que no se alcancen a cubrir las necesidades básicas del obrero y su familia, los niños y niñas son arrojados a trabajar por las condiciones estructurales.

Por ejemplo, en El Salvador en 2009 el 64% de infantes trabajadores, trabajaban sin remuneración en establecimientos familiares, el 50% trabajaba en labores agropecuarias, y el mas del 60% de los niños y niñas que desertaron de la escuela fue por falta de recursos económicos[11].

La Canasta Básica Alimentaria, ha aumentado por encima del 40% -en la urbana y en la rural- algo superior a los aumentos salariales a diez años de la dolarización[12], ¡el último fue de 8%!,  es claro el sesgo empresarial que sobrevive a convenios ratificados, a las constituciones de los países, a las legislaciones y regulaciones que buscan erradicar y normar el trabajo infantil.

Ha habido reducciones en las cifras de trabajo infantil, la OIT en 2008 estimo una reducción del 3% a nivel mundial, en El Salvador para 2010 datos oficiales indican una reducción del 6.3%, y la expectativa de eliminar todas las formas de trabajo infantil para el 2020[13], con certeza o no, la estructura económica, sigue intacta y el trabajo infantil obedece y se vuelve imprescindible en la disminución de costos:

Cuanto menos habilidad y fuerza requiere el trabajo manual, es decir, cuanto mayor es el desarrollo de la industria moderna, mayor es la proporción en que el trabajo de los hombres es suplantado por el de las mujeres y los niños… las diferencias de edad y sexo pierden toda significación social. No hay más que instrumentos de trabajo, cuyo costo varía según la edad y el sexo[14].

Por: Héctor Ezequiel Méndez.


[1] OIT. ¿Qué se entiende por trabajo infantil? En http://www.ilo.org.

[2] Sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138) Edad mínima especificada: 14 años 01/23/1996. Sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182)

[3] OIT,  IPEC, en http://www.ilo.org/ipec/lang–es/index.htm

[4] Programa estratégico y un plan de acción para la OIT y, en particular, para el IPEC, que se aplicará durante los próximos años hacia el logro de su objetivo la eliminación de las peores formas de trabajo infantil para 2016.

[5] IPEC. Estadísticas sobre trabajo infantil y adolescente, en http://white.oit.org.pe/ipec/pagina.php?seccion=44

[6] Ver IqbalMasih, testimonio de lucha por la Justicia, en http://www.solidaridad.net/iqbal/index.php

[7] Arias, Salvador. Atlas de la pobreza y opulencia en El Salvador, 2010. Primera edición, pág. 20.

[8] Boscan, Francisco “Globalización y trabajo infantil”, Universidad del Zulia, Venezuela en http://white.oit.org.pe/ipec/alcencuentros/interior.php?notCodigo=574

[9] Capitalismo y trabajo infantil, en :   http://www.sinistra.net/lib/upt/izqcom/gatu/gatufdaces.html

[10] Glower, Carlos. La economía política de la dolarización en El Salvador; FUNDE (2009), pag.17.

[11] EHPM, 2009.

[12] Arias, Salvador y Jorge Sol. El Salvador:Estrategia para el reestablecimiento del colon y la introducción de un modelo alternativo al neoliberalismo, en: http://jsalvadorarias.wordpress.com/2011/05/16/el-salvadorestrategia-para-el-reestablecimiento-del-colon-y-la-introduccion-de-un-modelo-alternativo-al-neoliberalismo/

[13]Se reduce trabajo infantil. Nota en: http://www.mtps.gob.sv/index.php?option=com_content&view=article&id=676:encuestas-de-hogares-revela-reduccion-del-trabajo-infantil&catid=1:noticias-ciudadano&Itemid=77

[14]   Marx, Karl y Friederich Engels. Manifiesto del Partido Comunista. Teoría para la acción. Edición digital Pág.20.

El Salvador ¿sólo un país del submundo capitalista?

Nuestros pueblos históricamente sometidos no aparecen en la historia mundial sino como una caricatura cómica con el agravante de ser descubiertos por los europeos.

Ésta región cuna de los mayas y de las civilizaciones indígenas que poblaron y nutrieron nuestras tierras en el pasado cuya conquista, sometimiento y cuasi exterminio implicó la destrucción de la maravillosa cultura, diversidad religiosa, avances científicos de todo tipo, forma de organización, arraigo defensa y convivencia solidaria con la madre Tierra, que honorablemente poseían.

Por designios históricos y bajo el yugo europeo nuestros ancestros se especializaron y a una nos predestinaron a la resistencia; resistencia a todo un universo de crímenes a que se nos sometió; y por más de 400 años seguimos siendo víctimas.

Desde nuestro nacimiento para el mundo europeo –porque nosotros desde antes ya éramos- sólo aparecemos como una de las regiones del mundo saqueadas dentro de la acumulación originaria sobre la que se erigió el modo de producción capitalista; como escribe Galeano en la alquimia colonial y neocolonial nuestra riqueza se convirtió [y se convierte] en nuestra pobreza.

Tras 297 años de esclavitud española nuestro pueblo denominado El Salvador se abrió al mundo para ser sometido de nuevo por el Imperio Británico y luego por los Estados Unidos; cambiando sí -y sólo eso- la forma del sometimiento. Y de nuevo los salvadoreños adoptamos una nueva forma de resistir ya no al látigo, sino a los comerciantes londinenses y banqueros ingleses, a las empresas yankeesde la Railaw Co.,UnitedFruit Co., etc.

Los fulgores de revoluciones encendidos por los rusos en 1917, el avance del campo socialista y polaridad del mundo trajo también más allá de la resistencia fulgores de revolución de nuestro pueblo; lastimosamente desviaciones como la carrera armamentista, concepciones y liderazgos equivocados, atraso de las fuerzas productivas, falta de productividad y eficiencia, persistencia de la ley del valor, desarrollo del germen burocrático y fascista, etc., hicieron imposible la utopía, el muro de Berlín cayó logrando sólo aparentar el fin de la historia y la victoria del capitalismo.

Desde el fin de la guerra civil en 1992 la organización de izquierda que fue punta de lanza y durante 12 heroicos años cargó con las demandas de la población y agrupó a estudiantes, mujeres, campesinos, intelectuales, proletarios y clases medias, etc., que evocaron con su entrega un mundo mejor.

Esa organización ahora partido político, mientras celebraba y en recepciones muy sofisticadas negociaba la paz; el primer gobierno de la ultraderechista ARENA en nuestro país implantaba desde el consenso de Washington el modelo neoliberal, el mismo que implantó Pinochet en Chile ante la caída de Allende; mientras se celebraba a todas voces el logro de la pluralidad política, creación de la PNC, desmilitarización de la sociedad y creación de un ente de defensa de los derechos humanos, de nuevo nuestro pueblo era sometido a saqueo por la tríada de la muerte  y fachada del imperialismo estadounidense: FMI, BM y BID[1].

Mientras el FMLN celebraba su pertenencia e inclusión al sistema como partido político y llamaba al pueblo a resistir en tanto ellos comenzaba el concurso por el poder del Estado.Nosotros el pueblo comenzamos a resistir la oleada neoliberal, un  salvajismo económico que nos sometió a los Planes de Ajuste Estructural (PAE) y Programas de Estabilización Económica (PEE); con objeto de redefinir el rol y responsabilidad del Estado, liberalizar la economía; y reducir o eliminar los desequilibrios macroeconómicos, etc.[2] Sí ésos mismos ajuste y programas que ahora sufren Grecia, España, Portugal, Irlanda, Islandia, Italia, etc., donde generan un descontento masivo contra la voracidad del sistema capitalista; cosa que nosotros hace dos décadas que venimos resistiendo.

Es decir, que a nuestro pueblo históricamente pobre, e históricamente endeudado, se le dijo que para poder lograr el tan anhelado desarrollo, sedebía impulsar un modelo de liberalización de la economía. Mismo que no fue punto de discusión en la negociación de la paz, quedando latente como una gran deuda y como una maldición al pueblo.

Comenzando por una serie de préstamos que muy premeditadamente y con las peores intenciones del mundo el FMI, BID y BM ofrecieron al gobierno salvadoreño; conocidos en la farándula de los tecnicismos como “préstamos Stand-by”; préstamos que para poder obtener el gobierno salvadoreños debía cumplir toda una serie de reformas impuestas y supervisadas por el FMI, reformas que conformaban los PAE Y PEE.

Las reformas abarcaron, la eliminación del Estado en el control del comercio exterior; esto quiere decir, privatización del INAZUCAR y del INCAFE[3] encargados de regular las exportaciones de azúcar y café, haciendo propiedad privada los ingenios azucareros y hasta los complejos pesqueros del INCAFE, se privatizó también el derecho a la importación de petróleo[4].

Se privatizó la banca con excusa de fortalecer el sistema financiero; pero antes de esto el gobierno pagó con el dinero del pueblo la deuda de los bancos de US$434 millones[5]; y disminuyó drásticamente el control del BCR sobre los bancos ya privados para que éstos determinaran a su favor las tasas de interés y el destino de sus créditos. Se creó el impuesto al valor agregado IVA que pagamos todos al consumir y se eliminó el impuesto al patrimonio privilegiando a la empresa privada y su oligarquía.

Desde la trinchera legislativa el partido de izquierda veía como toda una expresión de tiranía agravaba la ya paupérrima condición de vida de nuestro pueblo, pero el protocolo y los salarios jugosos de sus puestos burocráticos les hacen indelebles al dolor del pueblo. Luego vino una tremenda reducción del Estado la privatización de empresas públicas; se privatizó el servicio de energía eléctrica, el servicio de telecomunicaciones y el servicio de pensiones.

Como apuesta del modelo neoliberal se dio vital importancia a la inversión privada y a la inversión extranjera directa, estableciendo zonas francas y recintos fiscales, las llamadas maquilas que por el tan sólo hecho de venir a explotar mano de obra barata, porque técnicamente así nos llaman -mano de obra barata-; se les exoneró de toda clase de impuestos, a importar, exportar, municipales y de renta. Y por si fuera poco, se comenzó con otro tecnicismo y no menos pendejo llamado “flexibilización del mercado laboral” con objeto de  garantizar un ejército industrial de proletarios con salarios bajos, con pocas prestaciones laborales, contratos temporales para evitar indemnizaciones, despido a embarazadas, etc., e incapacidad de exigir sus derechos como el mismo derecho a organizarse en sindicatos.

Claro balance de todas éstas y otras medidas como privatizar la banca y  abrirse cual prostituta a la inversión extranjera directa tenían el objetivo de desarticular todo el andamiaje y generación de empleos que provocaba el sector agroexportador, convirtiendo al país en una economía de servicios incapaz de producir los frijoles y el maíz que su población demanda como base alimenticia.

Lo más doloroso de todo es que mientras esto ocurría la oposición del movimiento social fue incapaz siquiera de mostrarse como oposición, y del partido de izquierda ni hablar.

Para 1997 El Salvador había sufrido ya 6  préstamos “Stand-by” es decir seis acometidas del ya proclamado instrumento de dominación imperialista yankee el FMI, BM y BID.  A esa altura ya estaba formado todo un ejército de desempleados del área pública y del sector agropecuario; y literalmente esclavizados los empleados del creciente sector privado, atrofiado el movimiento sindical y arrojando a la pobreza y al comercio informal a miles de compatriotas, pero eso no era todo,  de la noche a la mañana en 2001 los salvadoreños amanecimos con la noticia de estar dolarizados, perdiendo el 30% de poder adquisitivo por la escalada de precios que esto genero dada la conversión, mientras los salarios siguieron estancados, la dolarización implico la imposibilidad del Estado de ejercer políticas monetarias como responder en tiempos de crisis creando dinero, es decir por el sólo hecho de favorecer a los bancos privados el país se privó del recurso de crear dinero, teniendo desde el 2001 que recurrir a préstamos para poder cumplir obligaciones que antes podían manejarse internamente con políticas monetarias.

El flagelo a nuestro pueblo y la capacidad de resistencia no terminaron ahí, luego vinieron los Tratados de Libre Comercio con Chile, con México y en 2005 con Estados Unidos, alrededor de seis TLC´s han dado la estocada de muerte a la inexistente o incipiente industria salvadoreña, si en los sesenta se reclamaba a viva voz el comercio desigual los TLC´s lo hicieron más desigual, y nos pusieron a competir con USA el país que goza de los mayores subsidios agrícolas en el mundo que le permite tener una superproducción de alimentos e inundar mercados como el nuestro con precios “relativamente baratos” quebrando todo intento de sobrevivencia del sector agrícola, vale destacar que El Salvador no pone barreras a la entrada de bienes yankees, en cambio los yankees no permiten el ingreso de cualquier bien que no cumpla con los estándares fitosanitarios que ellos imponen y tampoco permiten el ingreso de cualquier bien que sea subsidiado, claro ejemplo de desigualdad e injusticia económica.

Desde la vigencia del TLC con USA  El Salvador compra US$200 millones de alimentos más de los que vende; miles de empleos se perdieron y la injerencia de USA en el país es tal que si el gobierno salvadoreño no cumple las expectativas de las empresas que vengan, éstas pueden demandarlo y de hecho ya lo hicieron.

Cual ha sido el balance social, ante tal salvajismo impuesto por los caporales nativos de la oligarquía salvadoreña, la exclusión y pobreza no ha hecho sino aumentar la criminalidad, la expulsión sistemática de miles de compatriotas hacia USA para 1999 El Salvador era ya el principal país expulsor de migrantes, responsable del 40% del total de la emigración de CA. Ante la incapacidad de producir algo, el sistema produce migrantes, pobreza y delincuencia.

Está claro que lo que pareció insignificante y no necesario de tratar en las negociaciones de los acuerdos de paz, fue lo más importante, lo que más daño nos provoca a nosotros el pueblo, la parte del modelo económico neoliberal máxima expresión del capitalismo; eso que se obvió, se vuelve ahora cual germen demandando su abolición y cobrando factura a todos, preguntándonos si quizá se hubiese tratado,quizás se  hubiese podido ofrecer algo más que resistencia.

El nuevo milenio vino con el primer gobierno de izquierda, porque nominalmente el FMLN Co., y como personalidad jurídica dice ser de izquierda y tras su triunfo precedido de una gran campaña de “el cambio viene”;  el primer gobierno de izquierda inaugura su mandato con la firma de un Acuerdo Stand-by, de US$900 millones, cifra récord, anunciando su total apoyo a la vigencia de la dolarización, inversión privada, TLC´s, y desnudándose cual prostituta ante su postor defendiendo a las transnacionales con la oposición a la eliminación del cargo básico de telefonía.

Y comenzando una nueva ola neoliberal de ajustes y programas, ésos que en Europa generan tanto revuelo, ésos que llevamos más de veinte años resistiendo, eliminando paulatinamente los subsidios, comprometiéndose a elevar los impuestos, negociando otro TLC con la Unión Europea, creando la figura de la ley de asocios públicos privados, una nueva forma más dañina que la misma privatización porque en caso de que el bien o institución pública como el puerto de la Unión que ya fue concesionado bajo éste régimen genere pérdidas a la empresa privada el gobierno debe indemnizarle.

Parece una película de terror, pero siempre puede ser peor pues el primer gobierno de izquierda como claro actuar y con servilismo al impero yankee recibió con honores al presidente Obama, y anunció públicamente la firma del Asocio para el Crecimiento, nuevo experimento de saqueo y dominación que USA implementa primeramente con cuatro países en el mundo, uno de ellos El Salvador.

Haciendo aun más grande la injerencia de la casa Blanca en la determinación de nuestro pueblo, dándole mucho control a los asesores yankees sobre nuestros recursos naturales, nuestro territorio, nuestras instituciones públicas, nuestra forma de gobernarnos, nuestra población y nuestra economía.

A todo esto, ¿Existe izquierda en nuestro sistema partidario?, ¿qué ha pasado con el movimiento sindical, estudiantil, social y religioso?, tal ha sido el grado de atrofiamiento cerebral a que nos somete el sistema, sus políticas y sus medios de comunicación, que hasta las universidades evitan pronunciarse ante lo que ocurre, los acuerdos de éste gobierno se han firmado si ninguna oposición o voces en contra.

El descontento es generalizado, la violencia intimidante, la organización del pueblo escaza y nuestra condición precaria, y como medidas el gobierno crea toda una red de asistencialismo para calmar o mermar el descontento y la organización que esto pueda implicar, se crean programas como pensión básica universal, ayuda al ingreso temporal mientras la deuda externa se vuelve impagable, y como toda oligarquía prevenida se ordena militarizar a la población aun cuando es inconstitucional.

Oposición, hay pero esporádica, los militares asesinan a un civil los medios lo anuncian, una serie organizaciones demanda al Estado por nombrar militares en puestos que deben ostentar sólo civiles, pero desgraciadamente son más numerosas y unidas las organizaciones burguesas que logran poner en agenda el tema del matrimonio GAY.

Mientras los diputados entre ellos los de izquierda discuten como putas se repartirán los puestos en la asamblea, el movimiento social es incapaz unir sus propuestas y presentar una sola y fuerte propuesta de ley sobre soberanía y seguridad alimentaria que garantice el derecho de nuestro pueblo a tener alimentación de calidad y sana; como resultado no se logra poner en agenda.

Mientras Europa se indigna, en América, en El Salvador el peligro de que la histórica y heroica resistencia se vuelva un mal patológico es evidente, a nuestros ojos la historia se realiza, esa sed desmedida de ganancias, maximización de utilidades y minimización de costos de la empresa privada y extranjera nos arrastra a la miseria; la tendencia general a acumular concentrar y centralizar la riqueza nos pasa factura y vemos a monopolios como Holcim, Monsanto, Price Mart, Molsa, Claro, Microsoft, HSBC, etc., desangrándonos  con sus precios, y peor aun cuando somos uno de los países más consumistas del mundo.

El sistema capitalista tambalea y saltan a la luz sus heridas, sus recurrentes crisis financieras y daños ambientales irreversibles, ahora América, África y Asia ya no son suficientes para mantener el modelo de bienestar europeo y aun ellos comienzan aexplotarse entre sí. Y desde el país más vulnerable del mundo: El Salvador, donde cerca del 88.7% del territorio es susceptible a desastres naturales y aproximadamente 95.4% de la población está en riesgo[6], donde la escaza cultura y pésima educación del pueblo incita que al hablar de comunismo, toma del poder, nacionalización, expropiación, lucha armada, revolución, lucha de clases, imperialismo, etc., parezca un lenguaje retórico, gastado y  mal empleado, y sobretodo  que asusta.

En Efecto la alienación masiva es tal, por otro lado están los románticos, los que añoran y orgasmeán llamándose camaradas, denominando a situaciones  rutinarias con las que se topan:  la batalla de Stalingrado, el soviet, los culags, izquierdismo pequeñoburgués, etc.; las perfectas creaciones de un fanatismo vulgar, apologeta  y de fachada con que ahora se visten los que dicen ser  herederos de aquellas organizaciones que en el pasado fueron capaces de proponer y luchar porque un mundo nuevo sea posible.

De las elecciones, qué decir, qué más dá; como bien dice el compañero Lenin son sólo un espejismo y también arcaicas, las acciones de los gobernantes nos dicen que en 2009 no hubo un gobierno del cambio, sólo hubo un cambio de gobierno, no hubo alternancia, sólo continuidad de una agenda de derecha fiel a la burguesía internacional y dañina para nosotros el pueblo, de las elecciones recientes, qué decir si al final gane el frente o ARENA ambos son de derecha; que gritan al unísono para todos todo para el pueblo nada.

La tarea es cruenta, lavarle  la conciencia al llamado movimiento estudiantil, articularnos en el movimiento social y más allá de jugar a ponernos seudónimos y vivir historias del ayer, se necesita poner en la agenda el tratamiento de  los problemas que nos matan poco a poco, de expresar nuestra radicalidad en apuestas, propuestas y luchas puntuales reclamando a lo que nadie teme, paz, justicia, dignidad, techo, pan, vestido, cultura, etc.; cosas que nadie puede acusar de ¡maldición comunista¡ no sólo para que volvamos a creer que la historia no ha acabado y que el capitalismo será superado, sino para que deje de ser que los que murieron en Vietnam ahora mueren en Irak y mañana en Irán. Para plantear que la utopía ya no es imposible, y que los que le vendieron el alma al capital olvidando los años de lucha de éste pueblo no corten de raíz con su actuar las revoluciones que de nosotros nacerán.

Para lograr la creación de un nuevo sujeto político, que sea capaz de unirse y exigir  cuentas a sus gobernantes, de poner alto a la escalada neoliberal, a la injerencia de los organismos financieros y el gobierno de USA, de exigir el alto a la represión siempre que se les ocurra militarizar a la sociedad, de fiscalizarles los impuestos, los préstamos, de exigir educación de calidad y empleo digno, etc., para entonces y no muy lejano en el tiempo poder demandar y luchar por la abolición del sistema capitalista, de materializar la utopía y legar un mundo mejor.

Porque “hoy está todo aquí. Y un ideal porque luchar junto a la responsabilidad de un ejemplo que dejar.” Che Guevara.

Por: Héctor Ezequiel Méndez.


[1] Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
[2] Lara, Edgar. El Salvador a trece años de políticas de ajuste y estabilización económica. Pág. 2.[3] Instituto Nacional del Azúcar (INAZUCAR); Instituto Nacional del Café (INCAFÉ).
[4] Guzmán, Karla y Salinas, Ernesto. Patrón de acumulación de capital en El Salvador. Tesis UES. Pág. 104.
[5] Ibíd. Pág. 105.
[6] Pacto para el Crecimiento, Análisis de Restricciones. Equipo Técnico Conjunto GOES-USG 2011. Pág. 201.

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LOS PAÍSES IMPERIALISTAS CASTIGAN DURAMENTE A SU PROPIA CLASE TRABAJADORA.

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